Blog AIRA Consultores

Demostrar que uno quiere ser su propio “jefe” demanda aportar respuestas en lugar de plantear problemas. Implica ofrecer en el día a día generosamente ideas en lugar de esperar a que otros lo hagan. También es pensar en el interés de la empresa y del equipo por encima del interés propio. Ser su propio “jefe” se manifiesta en un conjunto de acciones caracterizadas por dar en lugar de pedir, y mostrar disponibilidad en lugar de esperar a que nos soliciten. Es exhibir un conjunto de comportamientos que demuestran que usted ha vivido un profundo cambio de actitud que le alienta a arriesgarse a dar el salto que le permite pasar de ser un buen empleado a convertirse en un empleado destacado que por su competitividad añade valor a lo que hace. Ser su propio “jefe” es la acción de tomar una decisión y ejecutarla para convertirse en un líder en lugar de ser un seguidor que espera que le lideren.

Compartimos este vídeo de Youtube para interesados en conocer, en pocas pinceladas, en qué consiste el Coaching. Espero os sirva. http://www.youtube.com/watch?v=UY75MQte4RU...

En Aira Consultores nos hemos propuesto aportar nuestro granito de arena al mundo del conocimiento y la experiencia en el ámbito del liderazgo. Queremos lanzar reflexiones y generar feed-back con vosotr@s, de modo que entre todos construyamos ideas y permitamos que cada uno extraiga conclusiones y aprendizajes. Para ello publicaremos periódicamente una serie de posts de liderazgo escritos por nuestro experto en coaching y management Manuel García Palomo a modo de blog-ensayo, que podréis seguir  y a los que esperamos contribuyáis con vuestros comentarios. Aquí va el primero de ellos. Cómo hacer que nuestro líder interior "salga del armario" Post 1 Que vivimos momentos de incertidumbre y que “la cosa” está complicada y difícil son expresiones que desgraciadamente a fuerza de repetirlas nos hemos acostumbrado a oír hasta acabar incorporándose a nuestra cotidianidad como algo familiar. Muchas de las personas que escuchan que no es buen momento y que son tiempos duros, comparten un sueño común: anhelan desempeñar un trabajo donde realizarse y poder progresar profesional y personalmente. Un análisis de nuestro mundo empresarial nos permitiría en cualquier organización encontrar personas que trabajan duro, son proactivas y cumplen sus objetivos. Y aunque su comportamiento se caracteriza por su compromiso para con lo que hacen, es común también observar como éstas personas, que dan resultados y son eficientes, puede pasar años realizando la misma actividad sin progresar en su carrera profesional, o ser, incluso, despedida a causa de las dificultades por las que esta pasando la empresa, el mercado o el país.
El ejercicio del liderazgo es uno de los campos del management que en los últimos años está recibiendo una mayor atención. Eminencias como R. Boyatzis o D. Goleman junto a un nutrido grupo de estudiosos, continuamente elaboran informes, artículos y publicaciones sobre el tema. Pero ¿A qué obedece tanto interés? La razón es sencilla: el cambio y la incertidumbre se sucede continuamente y parece que se ha instaurado en nuestras vidas. Ésta situación ha provocado que, tanto organizaciones como las personas que la integran, se vean obligadas a enfrentar una adaptación continuada en sus estilos de gestión. Consideremos que dado que son las personas las que logran los resultados de las empresas, la tarea de dedicar tiempo al estudio del fenómeno de la dirección es de suma importancia. Si plantearse qué hacer para inspirar a las personas a dar lo mejor de sí ya es un reto de calado, articular todo un sistema para poner en marcha acciones que lo permitan y lo fomenten lo es aún más. Empecemos por el principio. La revisión de diferentes definiciones del concepto de liderazgo nos llevaría a destacar varios elementos que consideramos claves. En primer lugar, hay que tener presente que quien ejerce el liderazgo, lo hace siempre dentro de un conjunto de personas a las que desea influir en su desempeño. Y puede hacerlo porque es la misma organización quien le ha otorgado la facultad (poder) para hacerlo. No obstante, de su capacidad para transformar ese poder en influencia se derivarán unos resultados u otros. Por eso su conducta es un referente para el resto. Es decir, hay que considerar cómo perciben el ejercicio del rol de líder que hace el “jefe”, pues hay clave que es fundamental: la aceptación de la influencia es voluntaria.

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