Invierte en ti mismo: nadie será mejor para liderarte

Invierte en ti mismo: nadie será mejor para liderarte

La separación entre mundo académico y escenario empresarial es una realidad y ésta no es la primera ocasión que los datos así nos lo revelan. Distintos “Informe Infoempleo” elaborados por Infoempleo en colaboración con Adecco ya nos han alertado de la necesidad realizar cambios urgentes. Concretamente, el correspondiente al 2012, presentado en mayo del pasado año 2013, ya apuntaba, un vez más en esta dirección. Cualquier empresa que quiera poder competir en los mercados necesita contar con trabajadores suficientemente competentes, una necesidad a satisfacer que reclama urgentemente realizar cambios que permitan encontrar el equilibrio necesario entre la oferta y la demanda de empleo y que ofrezcan salidas profesionales a las personas que quieren trabajar o seguir creciendo. Son cambios que apuntan hacia la dirección de hacer a nuestras empresas ser realmente competitivas. En tres ámbitos esenciales se concreta esta apremiante necesidad:

  • En el urgente dominio de idiomas.
  • En un mayor conocimiento de las herramientas tecnológicas. En un mayor conocimiento de las herramientas tecnológicas.
  • En las habilidades necesarias para afrontar los retos del cambio económico, la globalización y la tecnología de la información. Se trata del desarrollo de habilidades no teóricas, que no se suelen enseñar en nuestros centros de formación y que resultan útiles no solo en los entornos laborales. Trabajar en equipo, tener iniciativa, saber adaptarse a las nuevas situaciones o comunicar para influir, son muchas de estas competencias por desarrollar tanto en las nuevas incorporaciones como en los trabajadores con experiencia.

Por mi condición de Psicólogo-Coach desarrollador del talento, es en el tercero de los ámbitos, el de la necesidad del desarrollo del las habilidades necesarias para enfrentar los retos del cambio, donde quiero centrar la atención. Puedo afirmar con determinación y sin temor a equivocarme que todas las organizaciones, lo que son y lo que serán, están en manos de las personas, tanto de las que están dentro de ella y son empleadas de la organización, como de las que están fuera como clientes, y a todas nos queda aún mucho por hacer.

Razonablemente podemos decir que la formación y desarrollo en las habilidades necesarias para enfrentar los retos del cambio debe ser uno de los focos prioritarios de atención para afrontar con garantías la incertidumbre. Porque hacer frente a la incertidumbre que nos presenta hoy los mercados, solo se puede combatir con la certidumbre que ofrecen las personas que componen la empresa.

La formación y desarrollo en estas habilidades que aportan seguridad es una inversión que debe hacer la empresa, pero también es una tarea que puede y debe ser abordada desde la responsabilidad individual y personal. Así, que ¿qué pasaría si cada persona asumiera esta realidad como una oportunidad y frente a la incertidumbre actual, en estos tiempos de dificultad, decidiera acometer el trabajo personal de formarse y desarrollando las habilidades necesarias para enfrentar los retos del cambio, se prepararse para erigirse en el “líder” de sí mismo? Sin duda es una decisión valiente que exige renunciar y hacer concesiones en el corto plazo en pro de unos beneficios que se obtendrían mañana. Pero lo que le proponemos lo avala la propia historia quien nos ha demostrado que en otros tiempos y momentos vividos de dificultad, esas personas que supieron estar atentas, intuir lo que estaba pasando, arriesgarse y actuar adaptándose, fueron las que mejor lo sobrellevaron y logrado superarla. Como decía nos avala la historia, es la evolución por la adaptación.

Estos momentos de “incertidumbre, cambio y dificultad” de los que venimos hablando se hacen presentes día a día en nuestras empresas y nos está afectando a todos. Se están presentando en forma de “microcambios” que nos piden dar respuestas rápidas y efectivas. Son casos de pequeños cambios internos que desde demandas exteriores de cambio se han trasladado a los puestos y que nos exigen respuestas de adaptación. Puede ser quizás sustituir en el puesto al compañero enfermo o que ha causado baja, corregir a toda prisa un documento instantes antes de su presentación al cliente, porque ahora se organiza todo con tiempos más ajustados, preparar un pedido urgentísimo porque además usted asume ahora que cada uno es el responsable de hacerlo, o dar una respuesta cierta, que solicita el jefe, cuando aún no dispone de todos los datos. Así que ya sea en su situación particular de búsqueda de empleo o en su puesto actual, ante estas situaciones, hoy debemos arriesgarnos a tomar tantas decisiones como sean necesarias para evitar así que se originen situaciones diaria de “mini crisis”. O mejor aún, hay que tomarlas precisamente para que cuando llegue “la gran crisis” y objetivamente tenga que hacer cosas realmente difíciles, bajo la presión del tiempo y soportando requerimientos realmente estresantes, pueda centrar toda su atención en tomar responsables decisiones que le permitan ofrecer lo mejor de usted.

¿Se ha dado cuenta de que en todo esto es la persona, es decir usted mismo, quien ha pasado a ser el verdadero protagonista de la acción? Por eso insisto en que es la formación y desarrollo de la persona el principal foco de atención para tratar los momentos actuales y abordar la incertidumbre ofreciendo garantía en los resultados.

Efectivamente, es la persona, usted cuando actúa de manera profesional el protagonista de la acción. Usted que exhibe un comportamiento caracterizado por la toma continúa de decisiones calculadamente responsable debe ser el foco esencial de atención para afrontar los momentos de incertidumbre.

Arriesgo por que las empresas concreten un plan en el que se “desarrolle el talento de las personas”. Me aventuro a que por primera vez en años de historia, y aunque han existido momentos recientes en los que se ha venido hablando de los “recursos humanos”, realmente ahora sea la persona quien se convierta en el auténtico protagonista. Reclamo que los esfuerzos se focalicen en la atención de sus capacidades potenciales y en el desarrollo de su talento y que se asignen en los presupuestos los recursos que faciliten su crecimiento.

Pero como también conozco los “tempos” de la Administración y de algunas Organizaciones,  no esperemos a que ellas lo inicien. Hágalo usted mismo ya, porque, si desarrollarse profesionalmente es sinónimo de aceptar la auto responsabilidad de convertirse en “líder” de uno mismo, y es usted quien mejor se conoce, ¿a qué va a esperar?

(to be continued)

No Comments

Post A Comment

Utilizamos cookies para mejorar la experiencia de navegación, si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar