AutorManuel Garcia Palomo

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El siglo XXI ya es mayor de edad

Con sus 18 años ya cumplidos seguimos recibiendo noticias y relatos que nos narran lo que sucederá en este siglo XXI. Si nuestra sociedad a los 18 años nos otorga la mayoría de edad y con ello accedemos a nuevas oportunidades que antes nos eran vetadas, para una empresa cumplir 18 años de edad es mucho más que llegar a la mayoría de edad, en ocasiones es llegar a su madurez.

No en vano como nos revela  Standard & Poor’s, el 52% de las compañías de la lista Fortune 500 han  desaparecido en  los últimos 15  años. Así pues, para las empresas del siglo XXI estar en los 18 representa mucho más que la mayoría de edad. Muchas de las empresas que triunfan, apoyadas por la tecnología, han tomado una orientación que ha provocado cambios importantes en su estructura y en sus procesos, pero sobre todo, donde se han dado los mayores cambios ha sido en relación con las personas que la integran. Potenciar la  red colaborativa, demostrar la transparencia, favorecer la participación, mostrarse abierta y con apertura y flexible frente a lo que requieren sus clientes, incluidos los internos, y la sociedad, son algunas de las señales que se les observan.

… comunicación abierta efectiva, el trabajar en equipo, desarrollo de un pensamiento crítico.. más alla de la tecnología son algunos retos de este siglo XXI que ya es mayor de edad

Si, algunas empresas ya están en esta línea, pero que se generalice es otra cosa, y no es una cuestión de tecnología. Abordarlo con seriedad, en un siglo ya mayor de edad, exige también afrontar profundas transformaciones en las instituciones de nuestra sociedad. Consensuar cambios profundos en nuestros modelos educativos, para convertir a la escuela, institutos, universidades y escuelas de negocios en espacios donde se propicie, donde desde una comunicación abierta efectiva, el trabajar en equipo con cualquier tipo de persona, con la que nos gusta y nos cae bien y con la que no. Porque  si relacionarse con todos forma parte de la vida, la colaboración en un mundo globalizado como el nuestro de hoy es clave. Pero también se requiere facilitar que se desarrolle un pensamiento crítico con el fondo de las cuestiones que sea respetuoso con las personas, pues desde la discrepancia proviene el avance.

Así que ya en la mayoría de edad de nuestro Siglo XXI deberíamos ser más exigentes, tanto como alcanzar los derechos y obligaciones a los que accedemos al hacernos mayores de edad y que seguramente ansiamos.

Imagen: MAXXI Museo nazionale delle arti del XXI secolo, Roma, Italy

Fuente: unplash.com

Alessio Lin

Consultor Senior en Desarrollo de Talento
Psicólogo Coach experto acreditado por el COPAO.

Si quieres ser líder busca buenas compañías

Con  el voto un candidato obtiene la confianza de los ciudadanos y se hace depositario de la autoridad para guiar durante la próxima legislatura, el país, la comunidad autónoma o el municipio. Porque en los estados democráticos, para ser presidente o alcalde se requiere someterse a las urnas, a la voluntad de los votantes. Pero en las empresas no sucede así, la elección de sus líderes se lleva a cabo por métodos menos “democráticos”. No obstante un rasgo tienen en común: en ambos casos aunque se le confiere el poder, tienen que ganarse la autoridad y eso solo se consigue cuando la persona se rodea de buenas compañías.  

Con el poder legítimo, ya sea por la autoridad formal delegada por la alta dirección de la organización o por la sociedad a través de las urnas, se obtiene una posición relevante con derechos y obligaciones que ofrece la capacidad de influir en el comportamiento de otras personas y así, pueden darse “órdenes” y tomar decisiones que afecten a su ámbito específico de responsabilidad. Asociada a la posición se encuentra la facultad de premiar o de sancionar. Una capacidad que permite a la persona que la ocupa gratificar o recompensar con incentivos para modificar la conducta de otras personas o de sancionar e “intimidar” o recibir alguna consecuencia negativa si no se producen determinados comportamientos (frecuentemente es más por la percepción que tienen los demás que por el valor real de llevarlo a cabo). Pero, aunque contar con poder legítimo y la capacidad de sancionar o recompensar logra que las personas se muevan y hagan algo, esto no es liderazgo.

Liderar exige distinguirse del resto de las personas e inspirarles para que de manera entusiasta los individuos trabajen por conseguir una meta común.

Manuel Garcia Palomo

Un proceso que identifica oportunidades, que  guía, alimenta y apoya  a las personas a través del ejemplo para producir un resultado en un proyecto superior. La influencia emana del reconocimiento por el resto de personas del valor que aportan sus conocimientos, su experiencia o sus capacidades, o por la existencia de unos rasgos personales percibidos como valiosos y atractivos. Es decir, ¡liderar exige contar con el reconocimiento de los demás!, pues son ellos y ellas, y solo ellos y ellas, quienes confiere la autoridad y por tanto demuestran la confianza que permite validar sus decisiones. Por eso, cuando quien ocupa la dirección, la alcaldía o la presidencia, pierde esa confianza prestada de sus seguidores, aunque conserve la posición y la ocupe de manera legítima, ve limitada su capacidad de influir con sus decisiones, pues ya no cuenta con el favor de su reconocimiento.  Así que además de poseer todo lo necesario para estar en la dirección, la alcaldía o la presidencia, cuida especialmente a tus seguidores, no es oportuno despegarse de ellos y olvidarse de que son tu recurso principal. Servirles es más útil que servirte de ellos, por eso, si de verdad quieres liderar asegúrate de encontrar buenas compañías y de atenderlas bien.

Consultor Senior en Desarrollo de Talento
Psicólogo Coach experto acreditado por el COPAO.